Marian Corzo: "Lo más gratificante ha sido conectar con el público y transmitir emociones a través del arte"
La artista guatemalteca Marian Corzo es una figura polifacética con más de 20 años de trayectoria en la escena nacional, abarcando las facetas de cantante, compositora, productora musical, conductora de televisión y actriz.
Su debut se remonta a 1998, y desde entonces, ha destacado por su capacidad de transitar sin esfuerzo entre géneros. Corzo ha brillado como solista con la Orquesta Sinfónica Nacional de Guatemala en el Teatro Nacional Miguel Ángel Asturias, ha compartido escenario con talentos nacionales e internacionales, y ha llevado la bandera de Guatemala a eventos de prestigio. Con tres discografías ya lanzadas (y otras tres en preparación), asegura que la clave de su larga carrera ha sido la profunda conexión emocional que establece con su público.
¿Cómo fue el inicio
de su carrera musical?
Fue algo muy orgánico. Empíricamente, la música estuvo presente desde muy pequeña, alrededor de los 4 o 5 años, sabía que ese era mi camino. Profesionalmente, la seriedad llegó en la adolescencia a los 17 años, cuando hice mi debut formal con un grupo llamado “Star Girls”.
Ese inicio marcó el paso hacia una carrera independiente que me permitió colaborar con artistas influyentes y ser una figura recurrente en festivales benéficos y conciertos en el país. Rápidamente decidí lanzarme como solista porque sentía que mi visión musical era demasiado amplia y necesitaba esa libertad para explorar.
¿Qué has hecho para llegar a tener
una voz tan polifacética?
Dentro de mis estudios, lo que más me ha ayudado ha sido, sin duda, el canto clásico. El tema lírico es una disciplina completa, no solo una herramienta. Adquirir esa técnica me abrió el horizonte de muchísimas cosas, tanto en las interpretaciones como musicalmente.
El control de la respiración, la colocación vocal y la proyección son fundamentales. Al dominar la rigurosidad de lo lírico, puedo abordar un bolero, un tema pop electrónico, o una ranchera con la misma solidez técnica. Me dio una base inquebrantable para que, al momento de interpretar cualquier género, la emoción no sacrificara la calidad vocal. Esa disciplina es la razón por la que puedo adaptarme a cualquier estilo.
¿Cuál ha sido tu
motivación?
Desde que tengo consciencia sabía que quería pertenecer al medio artístico, la música es lo que más me ha inspirado y justamente es lo que me mantiene activa, mientras más aprendo, más ganas tengo de seguir trabajando.
Ver la evolución de la tecnología, las nuevas formas de conectar con el público, y la posibilidad de seguir produciendo mi propia música es una motivación diaria. Es una carrera de resistencia, y la curiosidad artística es mi combustible.
¿Tienes un género favorito a la hora de interpretar?Es una pregunta difícil. Yo amo interpretar, e independiente de cuál sea el género, mi enfoque principal está en hacer una buena interpretación. No se trata de encajar en un nicho, sino de transmitir la emoción, la historia o el sentimiento que esa canción requiere. Para mí, el género es la herramienta, pero la interpretación es el arte final. Si una canción me permite una entrega emocional y una conexión real, se convierte en mi favorita del momento.
Su carrera ha tenido hitos importantes, como su participación con la Orquesta Sinfónica Nacional. ¿Qué significó ese escenario y ese formato para usted?
Trabajar con la Orquesta Sinfónica Nacional es la cúspide de la carrera de cualquier artista en Guatemala. Es un honor y una responsabilidad inmensa. Significa dejar de ser solo una cantante pop para convertirte en parte de una maquinaria artística de élite. Para mí, fue una reafirmación de que toda la disciplina lírica que adquirí valió la pena. La majestuosidad de la orquesta y la acústica del Teatro Nacional exigen la máxima excelencia y te hacen sentir el poder transformador de la música a una escala monumental.
¿Qué significó +beat como un experimento creativo?
El disco +beat fue un respiro creativo. Sentía la necesidad de romper con lo que se esperaba y explorar sonidos con los que no había trabajado a fondo, centrándome en el Pop Electrónico Progresivo. Fue un proceso de experimentación en el estudio, trabajando con sintetizadores y beats contemporáneos. Fue desafiante a nivel de ingeniería de sonido y arreglos, pero me permitió evolucionar mi marca personal y mostrar que mi versatilidad era total. Ese disco me enseñó que siempre hay espacio para un nuevo lenguaje musical.
El proyecto "Eterna: Marian Corzo Canta a Mi Bella Guatemala" (2021) fue un acto de revalorización cultural. ¿Cómo fue darle un sonido moderno a himnos nacionales tan queridos?
Ese álbum es un proyecto del corazón que surge de la necesidad de revisitar nuestro patrimonio musical con una visión fresca. La producción ejecutiva estuvo a mi cargo, y fue un honor trabajar con el maestro Miguel Ángel 'Malín' Villagrán en los arreglos. Queríamos mantener la esencia lírica de temas como "Luna de Xelajú" y "Noches de Escuintla", pero envolverlas en sonidos que hoy se escuchan en plataformas digitales. Fue un acto de amor y gratitud hacia nuestra cultura. Además, la producción visual fue ambiciosa: el video incluyó tomas aéreas con tecnología de drones para mostrar la belleza de Guatemala.
Para el joven artista guatemalteco que está iniciando su carrera, ¿cuál es el consejo más práctico que le daría?
Les daría tres consejos fundamentales:
Disciplina Técnica: Estudien. No paren de estudiar. La técnica lírica, aunque no canten ópera, es la mejor armadura que tendrán contra el desgaste.
Visión Empresarial: Entiendan que son un producto y una marca. Aprendan sobre derechos de autor, sobre marketing digital. Ya no basta con ser buen artista, deben ser buenos managers de sí mismos.
No Sacrifiquen la Autenticidad: La conexión profunda con el público solo llega cuando son auténticos. La música debe transformarles primero a ustedes para que luego puedan transformar a su público.

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